ALPINISMO:
EL MONT-BLANC: ¿ALPINISMO AL ALCANCE DE MUCHOS?
Texto por Joaquín Colorado
– Espacio Acción
Guía de Alta Montaña-UIAGM
Fotos por Miguel Ángel
Escribano

Los hay que se plantean ascender a las catorce montañas más altas de la Tierra (las que superan los 8.000 metros de altitud); otros, no tan ambiciosos aunque no menos voluntariosos, ponen su meta en culminar las máximas alturas de los siete continentes (desdoblando América en dos). Pero para miles de montañeros cuyas pretensiones son mucho menos altas, su máxima ilusión constituye llegar a la cumbre del Mont-Blanc, objetivo que, el pasado verano, ha sido intentado por una media de trescientas personas... ¡al día!.
Con sus 4.807 m., el Monte Blanco es la cumbre más alta de la vieja Europa occidental. El Elbruz (5.633 m., en el macizo del Cáucaso) es por su parte la montaña que domina el continente completo. Pero nuestro protagonista de hoy posee un mayor carisma y ejerce por consiguiente mucha más atracción que el Elbruz, por diversos motivos:

De sus diferentes rutas de ascensión o escalada, las que presenta
precisamente su vertiente francesa son altamente accesibles ya que no
existen dificultades técnicas dignas de mención durante el recorrido de
las mismas, siendo además y por esto mismo, piedra de toque obligada para
aquellos alpinistas que se están formando como tales y desean acumular experiencia
de ascensiones en altitud, antes de plantearse objetivos de mayor
envergadura, en macizos no sólo más lejanos sino también más inhóspitos.
RUTAS
DE ASCENSO
Una vez emplazada convenientemente esta singular montaña, hagamos un breve análisis sobre las características de sus rutas o vías de ascenso, de las consideradas como "fáciles", y siempre entrecomillando este tipo de consideraciones, ya que se trata de términos muy relativos cuando hablamos de evolucionar por un medio como es la alta montaña, donde el límite entre lo fácil y lo excesivamente duro o trágico se hallan muy próximos, aunque esto sería un tema más complejo a desarrollar en trabajo aparte. Antes comenté que las rutas fáciles o más accesibles se encuentran todas ellas en la vertiente francesa, siendo éstas tradicionalmente tres:

Los desajustes climatológicos y su incidencia en la variabilidad de condiciones que viene presentando el macizo del Mont-Blanc a lo largo de los últimos años da lugar a que estas rutas presenten cada verano distintos niveles de riesgo, sobre todo a nivel de posibles desprendimientos de nieve, hielo o rocas, en función de la temperatura reinante, estabilidad del terreno y cómo haya venido la temporada invernal previa. En general, esta actividad dura dos días, dentro de los cuales el primero lo dedicas a aproximarte a la montaña hasta llegar al refugio correspondiente a la ruta elegida donde se pasa la tarde y comienzo de la noche, para después iniciar el ataque a la cumbre algunas horas antes del amanecer, con tiempo suficiente para culminar la ascensión y descender al valle a lo largo del segundo día.
¿QUIEN
PUEDE IR?
En principio, al tratarse ya de una montaña de
cierta altura, donde la falta de oxígeno en el aire hace acto de presencia (a
5.000 m. de altitud, los niveles de oxígeno en la atmósfera son tan sólo del
50% con respecto al que se da a
nivel del mar), el riesgo de padecimiento del
llamado mal de montaña o de altura no debe descartarse, si bien el escaso
tiempo que se permanece a dichas cotas no tiene en principio por qué dar lugar
a una agresión con consecuencias sobre nuestro organismo, a no ser que exista
previamente a la ascensión algún tipo de patología o limitación. Una buena
forma física y un cierto hábito en el manejo de piolet y crampones, elementos
imprescindibles para acometer una ascensión sometida a las condiciones de alta
montaña, son los requisitos necesarios para poder intentar la ascensión a una
montaña tan atractiva como es el Mont-Blanc, eso sí, acompañado por un guía de
alta montaña, el cual aportará con sus servicios la experiencia que os falte
para moveros por ese medio con seguridad, dándoos incluso previamente unas
clases de glaciar para ampliar vuestros conocimientos sobre seguridad y
progresión, por lo que vuestras posibilidades de éxito, o al menos de regreso
sin incidencias, se ven claramente aumentadas.
Y ojo al intrusismo que desgraciadamente se da en
este tipo de trabajos, ya que cuando me refiero a guía de alta montaña estoy
hablando de un alpinista altamente cualificado que ejerce esta profesión,
titulado por el Consejo Superior de Deportes a través de la Federación Española
de Deportes de Montaña y Escalada, estando dicha titulación reconocida y
homologada internacionalmente por la Unión Internacional de Asociaciones de
Guías de Montaña, a la cual obviamente pertenece España. Rechazad por tanto
imitaciones y exigid la correspondiente titulación.
Como dato significativo, obtenido de la Oficina de Turismo de Chamonix, basta decir que, de una media de trescientas personas al día que han intentado alcanzar la cumbre del Mont-Blanc durante el pasado verano, un 20% lo hicieron acompañados por un guía de alta montaña, siendo en este caso el nivel de éxito alcanzado de un 90%; por contra, del 80% restante que lo intentó sin guía, sólo la mitad logró el anhelado objetivo.
Pero esta montaña tiene la ventaja de estar ahí mismo, tan próxima que nos permitirá muchas tentativas, tantas como deseemos plantearnos. Y no por eso deja de ser una gran montaña, a la que no se debe despreciar ni temer, sino sólo respetar.
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