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BICICLETA DE MONTAÑA:
ESPACIOS NATURALES
IRLANDESES
(Publicado en Aire Libre nº 77, Agosto-99)
Disfrutar el máximo de Irlanda es algo que no obtendremos tan sólo con viajar al país, también tendremos que agudizar nuestros sentidos para poder captar la información que el país nos transmite; unas veces en forma de calor humano, otras veces con la grandiosidad del paisaje que nos envuelve y las más de las veces con el carácter de una tierra forjada tras años de larga lucha que nos prueba su herencia histórica. Caminar por senderos montañosos que ocultan monasterios, pedalear por bosques que esconden castillos y palacios, pisar hierba fresca que bordea vertiginosos acantilados, pasear por sinuosos caminos por los que circulan carromatos y calesas adornadas con infinidad de detalles, recorrer adoquinadas aceras rodeadas de casas pintadas con los más diversos y vistosos colores; son parte enriquecedora de la magia que alcanzar en esta isla tan occidental del mundo desarrollado.
Todo es verde en Irlanda; el avión en el que vuelas, el uniforme de la policía o del colegio, el buzón de correos; un color que figura en su bandera y que no es ocasional, se ha ganado a pulso tras miles de años de acción natural de su clima oceánico sobre sus prados, acantilados, tundras y bosques; que aunque escasos, armonizan en perfecta conjunción con el resto de vegetación. Al salir el sol la alegría desborda el país a raudales, todo el mundo se tira al parque como si fuera el jardín de su casa; se pasea al perro, se monta en bici, se toma el sol al tiempo que se lee un libro o se come un sandwich; incluso, se forman grupos para tocar los instrumentos tradicionales de música que más tarde puedes escuchar en uno de los múltiples pubs irlandeses, acompañado de las omnipresentes pintas de cerveza Guinness.
Pasear por la calle de un pueblo cualquiera te convierte en simple espectador de la forma de vida irlandesa: casas perfectamente alineadas pintadas de vistosos colores que contrastan extraordinariamente de unas a otras, originales fachadas adornadas con columnas, flores, curiosos nombres e incluso pinturas que reflejan la tradicional actitud positiva de los irlandeses ante la vida; gentes sorprendentemente encantadoras que nada tienen que ver con la idea prefijada con la que acudimos a la isla, quizás influidos por el conocimiento de las mentes cuadradas de culturas “excesivamente próximas a la irlandesa”; aquí todo es simpatía, sonrisa, trato agradable y nada de estrés; ojos verdes y alegres, tez blanca y pecosa, pelo claro y mucha, mucha juventud. En la república de Irlanda el 50% de una población de 3.500.000 hab. son menores de 25 años.
Son estos algunos rasgos de un país que vive enfrentado a su propio pasado, orgulloso de sus costumbres culturales y religiosas, que pugna por obtener su propio lugar en la Europa moderna.
En Irlanda encontraremos una gran diversidad de paisaje natural: turberas tanto en las zonas montañosas como en las zonas bajas de interior, claro ejemplo de las cuales son las del Parque Nacional de Connemara; costas accidentadas como las de Kerry, Dingle o Beara, en relación directa con su pasado glaciar, donde encuentran abrigo muchas aves marinas como las colonias de alcatraces en Little Skelling en el área suroccidental de la isla; lagos, ríos y zonas pantanosas acordes con la humedad de su clima oceánico como muestra la cuenca lacustre del río Erne; pradera por encima de todo, donde pastan más cabezas de ganado que habitantes tiene el país, claro ejemplo son los tiernos pastizales de las inmediaciones de las montañas de Wicklow.
Enclavados en pleno mosaico natural encontraremos gran número de construcciones que forman el patrimonio histórico irlandés, muchas de ellas dañadas por lo turbulento de su pasado pero que conservan el sabor de lo auténtico perfectamente mimetizadas en el ambiente. Fuertes de la Edad del Hierro como el de Staigue Fort en el incomparable marco natural de Ring of Kerry, monasterios celtas como el de Glendalough en pleno corazón de las montañas de Wicklow, abadías medievales como la imponente Rock of Cashel del condado de Tipperary en el bajo Shanon, o mansiones rurales Georgianas como la Muckross House enclavada en el Parque Nacional de Killarney; son buena prueba de ello y nos muestran el paso por las distintas etapas de la historia de Irlanda.
En un breve recorrido circular por el país, comenzando en Dublín, son varias las zonas de interés natural que encontraremos:
En primer lugar, por su cercanía, al sur de Dublín y tan solo a una hora, se encuentra el macizo de Wicklow Mountains. Posiblemente es el mayor espacio salvaje de la isla al que hemos dedicado una propuesta de turismo activo.
En segundo lugar, continuando hacia el sudoeste de la isla, encontramos el Parque Nacional de Killarney. Una zona protegida de origen glaciar famosa por sus lagos así como por el circo glaciar de Macgillycuddy’s Reeks que contiene las montañas más altas de la isla, Carrauntuohil 1.039 m, Beenkeragh 1010m. También aquí hemos realizado otra de nuestras propuestas activas.
Muy cerca de Killarney, en la zona más suroccidental de la isla, encontraremos un conjunto de penínsulas entre las que se encuentran las de Dingle, Kerry y Beara. Asombroso lugar por la fuerza que imprime el mar a lo intrincado de su paisaje costero, moldeado también por acción glaciar e influenciado grandemente por su clima oceánico.
Un poco más al norte, en la zona del bajo Shanon, encontraremos dos pequeños lugares de excepcional singularidad. Se trata del Burren que es una curiosa meseta caliza de roca lisa y agrietada donde se dice que no es posible encontrar agua suficiente para ahogar a un hombre, ni un árbol donde colgarlo, ni tan siquiera bastante tierra para enterrarlo. De mayo a agosto, la roca ve como sus grietas se llenan de flores. Se haya perfectamente enmarcado por grandiosos pastos, habituales en el país. En el mismo lugar pero lindando con el océano están los Acantilados de Moher. Un sendero de 8 km. recorre la superficie lisa y tupida de tundra sobre los acantilados que emergen 200 m por encima del mar.
Habremos de ascender al condado de Galway para explorar la región del Parque Nacional de Connemara, donde encontraremos un paisaje de turbera muy característico en la zona montañosa de Irlanda. También podremos acceder desde aquí al arrecife calizo del Archipiélago de las islas Arán donde la mayor, Inishmore, tiene 13 km. de largo y 3 de ancho y nos permitirá realizar una curiosa excursión donde admirar la sobriedad de un paisaje costero moldeado por muros de piedra sin argamasa.
La zona noroccidental de la isla es muy rica en espacios naturales, en primer lugar se hayan las montañas más escarpadas de Irlanda: Glenveagh National Park que contiene el macizo montañoso Derryveagh Mountains donde la cumbre mayor, Errigal con 751 m de altitud y su silueta altanera, es también una de las más llamativas. Contaremos además, dentro de la superficie del parque, con el valle de Lough Veagh y la zona de acantilados de Poisoned Glen y fuera de él podremos también hacer una excursión al acantilado más alto de Europa, Slieve League, que con 598 m de altitud nos presenta una vista increíble sobre el océano al ascender el sinuoso sendero que nos acerca a su cumbre. No debemos pasar por alto la península de Inishowen, cargada de historia y con lugares de extraordinaria belleza.
Si decidimos adentrarnos en Irlanda del norte descubriremos dos zonas de extraordinario valor natural, una es la mencionada cuenca lacustre del río Erne con sus lagos, muy cerca de la ciudad de Enniskillen y el monasterio en Devenish Island entre los dos lagos; la segunda y más famosa es Giant’s Causeway, zona costera muy escarpada, de origen volcánico que tiene la particularidad de poseer tres lenguas rocosas que se adentran en el mar formadas por columnas poliédricas de basaltos procedentes de una erupción de lava basáltica hace 61 millones de años.
CUENTA
LA LEYENDA…
Un país hecho a medida para la práctica de este deporte por las particulares condiciones de su perfil orográfico. Presenta en primer lugar una baja altitud media, lo que queda de manifiesto en sus tres macizos montañosos principales: en Wicklow las montañas rondan los 600-700 m, en Killarney que rondan los 1000m siendo las más altas del país, Derryveagh que; aunque escarpadas, rondan los 700m. En segundo lugar existen multitud de espacios naturales donde planificar muy diferentes aventuras ciclistas de tal modo que posiblemente sea ésta una de las actividades más atractivas a la hora de visitar el país.
Podremos simplemente hacer cicloturismo por carreteras locales que recorren espacios naturales de gran belleza, asfaltadas y con poco tráfico; podremos recorrer cómodas pistas de tierra que se adentran al mismísimo corazón de los parques nacionales y también podremos recorrer senderos balizados con mayor dificultad de conducción pero más divertidas, para trialeros y entusiastas donde incluso, en ocasiones tendremos que echar la bici al hombro. Todo ello combinado con visitas culturales a monasterios o casas solariegas que se encuentran, ora en ruinas, ora en perfecto estado de conservación, camuflados en sus respectivos ámbitos naturales y que consiguen obtener el sabor de la autenticidad de estos parajes en confrontación a su pasado histórico.
La red de alojamiento que dispone el país es perfecta para plantear cualquier tipo de visita. Podremos elegirlos para hacer recorridos circulares de un sólo día; también los podremos elegir cuando la aventura consista en realizar una travesía de varios días, al final de cada uno encontraremos ese Bed & Breakfast u hotel o Youth hostel que busquemos en cada caso; e incluso podremos cambiar de alojamiento de una parte a otra de la isla realizando la reserva del mismo tipo de alojamiento que hayamos decidido utilizar para nuestro viaje por Irlanda.

Este macizo montañoso es posiblemente el área salvaje más grande de la isla, al tiempo que curiosamente es el espacio natural más cercano de la capital. Este hecho le atribuyó cierta importancia en el pasado debido a que lo inaccesible de la zona hizo que muchos de los que se oponían al dominio inglés buscaran cobijo en estas tierras. En 1800 se construyó la Mitilary road, más por estos motivos políticos que por motivos de otro tipo, e hizo esta zona más accesible. Recorre un espacio natural plagado de turbera, con bosques umbríos y precipicios rocosos.
Muchos caminos se internan en estos parajes y entre ellos, seleccionamos el Wicklow Way como objetivo de nuestra primera aventura en la isla. Consiste en un recorrido de 132 km. que parte del mismo Dublín (Marlay Park) y termina en Clonegal en el condado de Carlow. El camino está marcado y son muchos los aventureros que deciden emprenderlo todos los años a pie o en bicicleta. Sin embargo no siempre resulta fácil seguirlo por lo que no hay que internarse en él sin disponer de un buen mapa y de la experiencia montañera o ciclista suficiente. El camino es pista de tierra en un buen trecho, sin embargo, también es sendero (dificultad alta para la bicicleta donde en ocasiones deberemos incluso coger la bicicleta al hombro) y en otras ocasiones no tendremos más remedio que salir a la carretera asfaltada. En cuanto al perfil, diremos que aunque no se salvan desniveles fuertes, si es un continuo rompepiernas porque accederemos transversalmente a multitud de valles que precipitan sus cuencas fluviales hacia el mar de Irlanda de tal modo que recorreremos longitudinalmente el macizo de norte a sur en un continuo sube y baja. En cuanto al número de jornadas necesarias para hacerlo, dejaremos la decisión en manos del lector porque como dijo aquel, todo depende del ritmo al que se ande o en nuestro caso se pedalee. No obstante, en cada valle hemos seleccionado una localidad de referencia donde podremos alojarnos, bien por nuestra propia experiencia, o bien porque el lector desee prolongar la aventura para hacer una visita exhaustiva de la zona.
Iniciamos nuestro recorrido en el mismísimo Dublín, tomando como punto de referencia Marlay Park, nuestro destino es la cabecera del valle de Glencullen donde accederemos de la forma más cómoda pues hay una carretera que recorre el valle. Bajando por esta carretera, 3,5 km. antes del pueblo, encontraremos un camino de tierra a la derecha de la carretera con la indicación de Wicklow Way, 4 km. de descenso cómodo para afrontar una cuesta zigzagueante de algo más de 100 m de desnivel que nos va a introducir en el condado de Wicklow abandonando el valle de Glencullen y accediendo al de Glencree. El descenso es pronunciado con unas considerables zetas en medio de un bosque de coníferas al final de las cuales cruzaremos la carretera de Enniskerry para continuar descendiendo hasta alcanzar el mismo río (habremos consumado 200 m de descenso).
Es obligado realizar un alto en el camino por lo interesante de la zona. Las villa de referencia en el valle de Glencree son el propio Glencree, Enniskerry y algo más lejos la ciudad de Bray donde podremos encontrar todo tipo de servicios. Son varios los atractivos de la zona; podremos visitar los jardines de Powerscourt, para muchos los más bellos de Irlanda, antiguo castillo normando que aprovecha el caudal del río Glencree para mostrar todo su esplendor; situado en la falda del dulce Great Sugar Loaf, Bloque de granito de 504 m de altitud con una forma muy peculiar, como su propio nombre indica, y al que podremos subir por su cara sur tras una caminata de hora y media aproximadamente.
Comienza ahora la etapa más dura del recorrido. Cruzaremos el río en el punto donde lo dejamos para comenzar un largo ascenso, de 500 m de desnivel aproximadamente, que culminará en las cercanías de Djouce Mountain; podremos coronar si lo deseamos. Para llegar aquí abandonaremos Glencree valley tras cruzar Military road cuando el camino se adentra en el encantador valle del río Dargle. Coníferas por doquier nos mostrarán la cascada más alta de Irlanda, Powerscourt WaterFall, 130m de salto por el que el río Dargle se precipita de manera estrepitosa. Sin duda alguna un buen motivo para hacer un descanso en la subida que no deberemos demorar mucho porque la subida aún es larga. Poco a poco el bosque va desapareciendo hasta coronar la cumbre, a continuación, vertiginoso descenso nos situará en otro tramo de Military road, que nos acompaña paralelamente en todo el camino; desde donde podremos desviarnos al Lago Tay para observar las laderas rocosas que lo envuelven en un circo de origen glaciar con fabulosas vistas y un silencio ensordecedor. Estamos en el valle de Avonmore, podremos continuar por la carretera o dejarla 1,5 km. más abajo por donde continua nuestro camino esta vez en cómodo descenso por bosque de coníferas, que nos acompañan ya desde hace rato, hasta la pequeña localidad de Oldbridgen donde haremos un nuevo alto en el camino por varios motivos.
Podemos tomar como villa de referencia Roundwood que con sus 238 m de altitud es el Trévelez irlandés, aunque su emplazamiento privilegiado como pueblo más alto de Irlanda no le impide tener una calle principal llena de pubs irlandeses donde poder resarcirnos de tanto esfuerzo, con un poco de música relajante al son de una negra y cremosa pinta de Guinness, saboreando los platos más típicos de la gastronomía irlandesa; como el estofado irlandés o las distintas maneras de preparar el abundante salmón, poniendo el broche final en un café; como no irlandés con nata líquida y whisky también irlandés. También podremos hacer alguna excursión desde Oldbridger que nos muestre la parte alta del valle de Avonmore, los lagos de Dan y Tay y más bosque de coníferas con algún que otro ibón alpino.
Nuestro camino continúa por la carretera, pero tan sólo 1,5 km. pasado Oldbridger nos desviaremos a la derecha por camino de tierra que; con pendientes más suaves, nos llevará a la localidad de Laragh. Tendremos que retomar el camino pasada esta localidad para poder remontar el valle de Glendalough y poder así contemplar toda su hermosura. Utilizaremos como nueva localidad de referencia a Glendalough (valle de los dos lagos, Upper Lake y Lower Lake) para no pasar por alto el monasterio del mismo nombre que cobijado entre empinadas y frondosas laderas, fue fundado en el S. VI d.C. por San Kevin y es uno de los más característicos de Irlanda. Aunque saqueado varias veces por los vikingos, perduró 600 años hasta que las tropas inglesas lo arrasaron y otros 150 con labor monástica hasta la disolución de los monasterios. Quizás sea su torre cilíndrica de 33 m de altura, utilizada para avistar a los vikingos, su monumento más representativo que también veremos en otros lugares de Irlanda.
465 m de desnivel en 5 km. de subida y otros tantos en un descenso vertiginoso, separan Glendalough de Glenmalure. Un fantástico camino para los senderistas que asciende a Mullacor (665m) los une; ahora bien, oculto en la espesura del bosque se haya una considerable cuesta que sólo será apta en bicicleta para los más atrevidos y que no es ciclable en todo su recorrido, debiendo tomar la bici en hombros de cuando en cuando. Hay una alternativa nada desdeñable que consiste en bajar a Laragh y coger la carretera que la une a Drungoff y que nos obligará a subir una pendiente mucho más asequible de cerca de 200 m de desnivel. Nos hayamos en pleno corazón de Wicklow. El valle de avonbeg contiene el estratégico enclave de Glenmalure, con un salto de agua (Glenmalure Waterfall) y un río encajonado rodeado de coníferas que se une al río Avonmore en el lugar conocido como Meeting of the Waters dando lugar al valle de Avoca. Localidad de referencia.
Retomaremos nuestro camino en Drumgoff para ascender de nuevo entre coníferas otros 250 m que nos depositarán en el collado de Croghanmoira, cuyo descenso nos situará en el río Ow, localidad de Aghavannagh en pleno bosque de coníferas y rodeada en los cuatro puntos cardinales por la montaña de Wicklow. En este nuevo valle podemos tomar también como localidad de referencia la de Aughrim.
A partir de aquí, Wicklow Way se vuelve más suave como recompensa al rompepiernas que llevamos acumulado. Desde Aghavannagh el desnivel a salvar son 150 m para después descender al pueblo de Moyne en un recorrido que despide poco a poco los bosques de Wicklow, para encontrar pastos y paisaje irlandés más típico. Ballinglen es la localidad de referencia en este nuevo valle que deberemos abandonar en busca del siguiente valle, el de Derry, con tan sólo 100 m de desnivel a salvar y la localidad de Tinahely como referencia.
Desde Bridgeland, subida y bajada de 100 m de desnivel nos situará en Mullinacuffe, para repetir subida y bajada de 100 m; pero esta vez por carretera al siguiente valle, donde encontraremos la localidad de kilquiggin. Aquí, la localidad de referencia puede ser la de Shillelagh porque nos permitirá visitar el robledal de Tomnafinnoge.
Iniciaremos el último ascenso de 150 m de desnivel que nos permitirá despedirnos del bosque de coníferas definitivamente, para emprender un largo y suave descenso que nos llevará por carretera al punto donde finalizaremos nuestra aventura, Clonegal.

La frondosidad del bosque y la espesura del pasto se dan la mano en este bello lugar en perfecta conjunción con la figura de los grandes lagos, dando motivos suficientes para planear una actividad que nos permita su completa visita. Extraordinarios parajes envueltos en un marco montañoso que se extiende hasta donde la vista alcanza, lleno de ruinas de castillos, abadías y casas solariegas perfectamente camuflados en el paisaje.
La ruta que proponemos en este espacio natural recibe el nombre de Gap of Dunloe. Se inicia en Killarney, ciudad turística por excelencia con varios hoteles lujosos y algunos restaurantes de calidad; pero sobre todo buen humor, personificado en los típicos cocheros de carros con ponys que encontraremos por doquier en todo el recorrido del parque, orgullosos de las 6 discotecas y los 66 pubs irlandeses que tienen en la ciudad para ofrecerte su hospitalidad con todo el cariño.
Los primeros km. son inevitablemente por carretera, llegaremos a Fossa donde nos dirigiremos al Gap of Dunloe: nombre del desfiladero que recorreremos por una cómoda pista de tierra que nos hará sudar, a medida que gane en pendiente, durante 7 km. hasta superar el puerto de montaña. Al principio del puerto se haya el Kate Kearney Cottage, taberna ilegal regentada por esta mujer en pleno S. XIX dando servicio a los viajeros que por allí pasaban; en este lugar podremos avituallarnos antes de iniciar el ascenso. Tres pequeños lagos encerrados en el desfiladero serán testigos de nuestro circular; Black, Custivalley y Auger lake entre los que se tiende un sinuoso camino atravesando el río una y otra vez por fantásticos puentes que tienen adosados a las paredes de sus centenarias rocas, vestigios del pasado en forma de tapices naturales favorecidos por la humedad del ambiente.
Una vez en la cumbre, el recorrido es un cómodo descenso en el que podemos observar la cara sur de las Macgillycuddy’s Reeks, las montañas más altas de la isla. Llegaremos a un cruce en forma de T. La pista a la que salimos es la Kerry Way que finaliza en Killarney y que cogemos hacia la izquierda hasta llegar a una construcción Irlandesa, el Cottage de Lord Brandon, con el típico tejado de paja. Poco más allá llegaremos a la cabecera de Upper lake.
Aquí se nos presenta una atractiva alternativa: coger un barco que nos transportará junto a nuestras bicicletas a través de Upper lake, nos aproximará a los rápidos en The Meeting of the Waters donde se juntan las aguas con las de Muckross Lake y Lower Lake, para que posteriormente nos lleve de vuelta a la ciudad. La segunda opción, no menos atractiva, consiste en continuar por un fantástico sendero que cruza la carretera y nos deja en la Old Road to Kenmare que nos permitirá retornar ciclando suavemente a la frondosidad del parque junto al lago. Una vez allí podremos visitar la cascada de Torc, la mansión victoriana que se haya en mitad del parque llamada Muckross House y que data del siglo XIX, podremos dar la vuelta completa al Muckross lake o visitar las ruinas de Muckross Abbey o de Ross Castle que se encuentran en medio del bosque. Finalizaremos nuestra jornada por senderos hasta llegar a la ciudad de Killarney.
Situación geográfica: Noroeste de Europa, en pleno Océano Atlántico, separada de Gran Bretaña por el mar de Irlanda.
Situación Política: Coexisten dos soberanías distintas en la Isla de Irlanda, Británica para Irlanda del Norte (15% de la isla) y la República de Irlanda para el resto.
Superficie: 84.430 km2.
Población: 3.500.000 en la República, 1.500.000 en Irlanda del Norte.
Moneda: Libra Irlandesa (211 pts.)
Capital: Dublín donde vive un tercio de la población.
Precios: No hay grandes diferencias con España. litro de gasolina sin plomo: 0,60 IRP. Plato de estofado irlandés con guarnición: 5 IRP. Alquiler coche económico 1 semana: 139 IRP.
Idioma: Bilingüe. Inglés con una pronunciación excelente y con ganas de hacerse entender a los turistas y sobre todo a los españoles, Gaélico es el dialecto irlandés que se habla más hacia el sudoeste de la isla (los carteles suelen ser bilingües).
Precios: No hay grandes diferencias con España. Ligeramente más baratos.
Horario: La diferencia horaria con respecto a España es de +1. Horario de comercio es en general de 10:00 a 17:00
Época
recomendada: Mayo-Octubre.
Religión: 92% Católica. País muy religioso, 90% practicante. Fuerte conservadurismo moral que se hace evidente en actitudes ante temas como el divorcio, la contracepción, el aborto y la homosexualidad.
Accesos: Recomendamos traslado a Dublín en avión directo facturando la bicicleta. Las compañías que realizan el vuelo directo son Iberia y Aer Lingus (Aerolínea irlandesa), (2 horas 30 min.). Hay otras compañías que realizan el recorrido haciendo escala en otras ciudades británicas. El precio del billete suele ser inferior a las 50.000 pts ida y vuelta. La conexión del Aeropuerto Internacional de Dublín con la ciudad de Dublín se realiza con el servicio regular de autobús vía Bus.
Otra alternativa igualmente válida es el Ferry donde podemos meter nuestro coche y así movernos por Irlanda. Desde España sólo podremos coger un Ferry en Bilbao que nos lleve a Portsmouth en Gran Bretaña y después aproximarnos a los puertos galeses de Pembroke y Holyhead que nos transportarán a la Isla (Rosslare y Dublín). Desde Francia podremos coger en Roscoff o en Cherbourg un ferry que nos lleve directo a la Isla (Rosslare).
Aer lingus: 91 5414216
Iberia: 902 400 500
P & O - European Ferries: 94 4234477
Transporte Interno: Es recomendable el alquiler de vehículo propio por comodidad y por precio. (Límites de velocidad: 90km/h, 45km/h ciudad y 105km/h autopista. Se conduce por la izquierda). )ver recuadro con información detallada.
El transporte público es otra alternativa para conectar ciudades
entre sí. Ahora bien, para llegar a lugares apartados hay que consultar antes
el servicio que depende grandemente de la época del año y de lo turístico que
sea el lugar a visitar. Irish
Rail: Tel. 0035318366222. Irish Bus: Tel. 0035318366111.
Material
recomendado: Paraguas (muy útil), chubasquero
transpirable, cortavientos y culottes largos y cortos, saco de dormir tres
estaciones + funda de vivac o tienda impermeable (+2000 mm columna de agua),
ropa interior de tejido muy transpirable (tipo Coolmax). Guantes de neopreno y
guantes sin dedos (guantes de forro o lana para los senderistas). Pedales
automáticos con zapatilla de suela mixta frente a rígida (Para los senderistas
botas de gore-tex o similar). Kit completo de herramientas en ruta con cámaras
de repuesto (no es lugar especialmente propicio para pinchazos por la humedad).
Recomendable revisar la bici antes de partir incluyendo cubiertas nuevas de
gran perfil). No olvidar el casco, lo resbaladizo del terreno nos puede
acarrear más de un susto, ni el botiquín básico.
Bastones telescópicos para los senderistas.
Alojamiento: Una muy bien distribuida red de alojamiento se nos brinda a la hora de planificar nuestro viaje a Irlanda. Aunque en general es algo caro, se puede encontrar siempre el alojamiento oportuno para todos los niveles económicos cualquiera que sea el área de la isla en el que nos encontremos:
· En un primer nivel encontraremos Hostel y Youth Hostel (alojamiento más barato, 10 IRP puede ser un buen precio de referencia; necesario carnet de alberguista para la red pública). La red de Youth Hostel en Irlanda está bien distribuida estratégicamente cubriendo áreas principales de turismo y zonas de interés natural. Cohabitan dos redes paralelas en el país: la principal es la oficial pero existe una red de Youth Hostel privada, de calidad y ordenamiento similar a la oficial, que satisface el posible vacío existente en algún área del país o simplemente ofrece servicio paralelo. Algunos Yh requieren comunicación por coche privado porque no se hayan en el centro de ninguna ciudad pero si no se dispone de él cabe la posibilidad de aproximación en autobús o taxi desde el pueblo más cercano. Los inmuebles suelen ser auténticas joyas arquitectónicas en ocasiones rehabilitados muy hábilmente.
Unlimited YST: 91 5311000 (Central de reservas Madrid), 93 4838378 (Central de reservas Barcelona).
An Oige - Irish Youth Hostel Accommodation: 61 Mountjoy Street, Dublín 7. Tel. 0035318304555. Fax.0035318305808.
· Bed and breakfast (B+B) es el alojamiento más común en la isla, ocupa un lugar intermedio en la hostelería irlandesa y son muy recomendables (el precio oscila en las 20 IRP). Te ofrecen alojamiento y desayuno como su propio nombre indica y su singularidad radica en compartir la estancia con los habitantes de la casa en las mismas condiciones que ellos. Algunos B+B son auténticas casas de ensueño y se encuentran por todas partes.
· Hotel. Se encuentran principalmente en lugares turísticos de primer orden y ocupan el nivel más alto en el escalafón hostelero irlandés. Instalados aprovechando lugares estratégicos, con multitud de servicios y funcionamiento similar al español. Manor Houses son residencias solariegas y castillos de funcionamiento similar al de los hoteles. Guesthouses Algo más pequeñas que los hoteles.
Irish Hotels Federation: 13 Northbrook Road, Dublín 6. Tel 0035314976459
· Existe una red extensa de Campings en Irlanda pero hay que considerar seriamente las condiciones climatológicas a la hora de emplear este tipo de alojamiento. De cualquier manera la acampada libre está prohibida en los parques naturales. (precio orientativo: 10 IRP, tienda por semana).
Irish Caravan Camping Council: PO
Box 4443, Dublín 2. Fax:003539828237.
Direcciones
útiles: Nunca está de más llevar esta información
anotada en nuestro cuaderno de viaje.
·
Embajada de España: 17 Merlyn Park,
Dublín. Tel.
0035312691640.
· Tourism Victim Support (en caso de robo): Harcourt Square, Harcourt Street, Dublín 2. Tel. (01)4785295/4755555.
·
Oficina de Turismo de Irlanda, Paseo
de la Castellana 46, 3º, 28046 Madrid. Tel. 91-577 17 87.
·
Dublin Tourism Centre, Suffolk Street, Dublín 2.
·
Dublin
Tourism Office Airport, Arrivals Hall.
Irlanda, país de ensueño para viajar al volante contemplando un paisaje sin igual donde no siempre sufrirás de ver como el vehículo contrario se acerca hacia ti cuando no hay sitio material para los dos en la calzada. Por suerte, de vez en cuando los carriles son algo más anchos de lo normal y así se consigue relajar la tensión del conductor; pero, no contentos con ello alguna autoridad en la materia ha discernido una brillante idea, poner un arcén separado con rayas discontinuas amarillas en el que no cabe ni la mitad de un coche; y que sirve, según descubrí en plena conducción, para la aplicación de una norma de circulación exclusiva en Irlanda: El “Passing”. Se trata de pegarte al borde izquierdo de la calzada cuando viene alguien detrás de ti para que “te pase” rozando y así nos jugamos todos la vida contra el que viene en sentido contrario que también nos “pasa” rozando. El peligro no termina ahí sino que cuando vas tranquilamente por tu carril tienes que ir atento porque si el vehículo contrario lleva alguno pegado a su trasera en cualquier momento le “pasa” y te da un susto de muerte si no te has echado al borde de la calzada nuevamente. Por suerte o por desgracia estos tramos duran poco porque las rectas se pueden contar con los dedos de las manos, y en curvas, de momento, no utilizan el “Passing”. Además la mayoría de las carreteras no tienen ni una recta decente para adelantar, no tienen la raya del centro señalada, y cada vez que viene un coche en sentido contrario comienza el “Rezzing” y la encomienda a todos los santos que conoces para no colisionar contra el vehículo contrario o contra el borde de la calzada; que no es una valla metálica antimiedo sino la más completa gama de plantas silvestres que, en ocasiones, alcanzan hasta 3m de altura, eso sí, perfectamente podadas. Auténticos túneles naturales donde pareciera que el sol se hubiera escondido. Si lo que te encuentras de frente es un autocar, entonces te tienes que parar para evitar el “aplassting” y si la calzada no da para que pasen dos coches, como bien dice nuestro amigo Murphy en una de sus famosas leyes, tendrás que andar marcha atrás hasta el “hueco” más cercano que te han puesto en uno de los bordes de la calzada para que hagáis el intercambio de sentidos.
A lo hasta ahora expuesto hay que añadir que las distancias te las indican ora en km. ora en millas, con lo cual los recorridos se hacen eternos porque la psicología siempre juega en tu contra (cuando lees millas eran km. y viceversa) y así no se acaba nunca la carretera; las señalizaciones de dirección son escasas y están sólo en los mismos desvíos, nada de 500 m antes para irte preparando; es muy usual el comentario de: “era por la derecha”, cuando continuas recto irremisiblemente y tienes que hacer un cambio de sentido que, para colmo de descontrol mental, siempre harás en el sentido contrario y te encontrarás con el que venía detrás de ti completamente en frente diciendo: “este tío está loco” al tiempo que pisa el freno con todas sus fuerzas.
Con todo ello es fácil imaginar que las distancias, aunque cortas, son eternas. A título de ejemplo, para hacer un recorrido de menos de 300 Km. empleé 10 h cuando mi previsión más pesimista era de 3h; además de llegar con los nervios a flor de piel porque era el primer día circulando por la izquierda, tratando de meter las marchas infructuosamente con la mano izquierda echando mano a la puerta de mi derecha o tratando de dar al intermitente viendo también frustradamente que se movía el limpiaparabrisas delante mismo de mis narices. La parte izquierda de mi coche no existía, con lo cual mi copiloto iba rezando todo el camino para que no le estrellara contra uno de los múltiples árboles que se encuentran en la cuneta. Las glorietas son en sentido de las agujas del reloj y la regla de ceder el paso, como no, la izquierda. El jaleo mental y la diversión está asegurada.
Dos útiles recomendaciones para terminar: disponer de un buen copiloto para que el conductor sólo tenga que preocuparse de ganar pericia al volante y armarse de paciencia porque se necesitará. De cualquier manera, se debería disponerse de días de sobra por si “surge algún contratiempo”.
· Ring of Kerry - cicloturismo.
· Dingle Península - cicloturismo.
· Beara Península - pequeña ruta a pie o gran ruta de cicloturismo.
· Ruta a pie por las Macgillycuddy’s Reeks: Ascensión al Carrantuohill 1039 m, la más alta de la isla.
· Ruta a pie por las montañas de Wicklow. Travesía Glendalough - Glenmalure - Lugnaquilla Mountain 927 m. (la más alta de Wicklow mountain) - Table mountain 702 m - Glendalough por la loma.
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