La persona que
utilice un aparato ARVA debe proceder a una serie de controles de su aparato,
estos controles serán más necesarios en dos casos:
Distinguiremos
dos tipos de controles efectuados al ARVA:
Cuatro
verificaciones son indispensables:
Seguir
las instrucciones del fabricante (nº de señales visuales o de pitidos,
pictogramas,...). Por sistema, utilizar pilas alcalinas y cambiarlas cada
temporada.
El
Arva, evidentemente, tiene que emitir y recibir correctamente. Además, la
persona que lo utiliza debe conocer correctamente su manejo. Es necesario
verificar estos parámetros antes de cada salida con el procedimiento siguiente:
Todos
los participantes de la salida se colocaran en línea, unos 2-3 metros el uno
del otro. El que realiza la verificación les pide colocar el ARVA en posición
de recepción (al mínimo volumen para los aparatos sonoros). El verificador, con
su ARVA en posición de emisión, pasa por delante de cada miembro del grupo. La
señal de recepción de cada aparato no debe dejar ninguna duda sobre el buen
funcionamiento del receptor y, lógicamente, del emisor.
El
verificador se aleja una decena de metros y coloca su aparato en posición de
recepción (al mínimo volumen si hay aparatos sonoros). Seguidamente ordenará,
al conjunto de participantes, colocar sus aparatos en posición de emisión y pasar
delante de él uno a uno. La señal que recibe su aparato no debe dejar ninguna
duda sobre el buen funcionamiento del emisor, y lógicamente, del receptor.
El
verificador debe cerciorarse de colocar su aparato en emisión en el momento de
la partida como ya lo tienen todos sus compañeros.
Estimación del alcance en emisión de nuestro Arva
El
alcance depende de varios factores:
1. Del
nivel auditivo del propietario en el caso de tratarse de aparatos analógicos.
2. Del
estado de las baterías
3. Sobre
todo de la posición entre el emisor respecto del receptor. Se aprecia un
alcance máximo cuando el emisor y el receptor se encuentran en el mismo eje y
un alcance mínimo cuando están perpendiculares el uno del otro.
El
alcance mínimo de nuestro ARVA nos permitirá establecer la anchura de las
bandas de búsqueda, anchura que corresponde a la zona de escucha del aparato
(menos algún metro como margen de seguridad).
A
través de los controles anteriores, cada participante ha manipulado su aparato:
puesta en funcionamiento, colocación en emisión, en recepción y viceversa,
volumen,... Es necesario además conocer el significado de todas las señales
sonoras o visuales de nuestro aparato.
“Recordemos
para terminar que el echo de llevar un Arva consigo, en emisión y en buen
funcionamiento, no es suficiente. Es además necesario saber utilizarlo
correctamente y para esto solo hay un secreto: Entrenarse. Por cierto, no
olvidéis vuestra pala y sonda…“
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