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Escrito enviado por la
Asociación Ecologista del Jarama “El Soto”, a D. Alberto Ruiz Gallardón, Presidente
de la Comunidad de Madrid; donde se recalca la crítica situación que
atraviesa la gestión del agua en la Comunidad de Madrid.
14 de diciembre de 2000
En los últimos años, varios tramos del río Jarama se han quedado secos como consecuencia de la gestión que el Canal de Isabel II viene haciendo de las reservas de agua en las presas y acuíferos de la zona de cabecera. Episodios de cauce seco como los sucedidos en Torremocha en 1993 y 1999, o el cierre permanente de las compuertas de la presa de El Vado, están llevando a un límite crítico la supervivencia de tramos excepcionales del principal río de la Región.
Las alegaciones presentadas al Plan Hidrológico por el Canal de Isabel II, proponiendo la construcción de tres nuevas presas en las cabeceras de los ríos Alberche, Jarama y Sorbe, no están justificadas y obedecen al único interés de aumentar la cuenta de resultados de la empresa gestora. La construcción de estas presas destruirá valles y riberas de gran valor ambiental.
La presa de Venta del Obispo, en la cabecera del río Alberche, constituye el mayor despropósito en costos (100 Km. de canalizaciones) para una obra destinada a la producción hidroeléctrica, cuando ya existe una conducción de aprovechamiento desde el embalse de Picadas.
Las presas del Sorbe y el Jarama pretenden aprovechar recursos ya sobreexplotados con el río Lozoya represado en un 60% de sus tramos y el río Jarama agotado por el cierre de compuertas que de manera permanente mantiene la presa de El Vado.
La utilidad social de estas presas es muy cuestionable y los daños a entornos naturales y especies protegidas serán irreversibles. La gestión del Canal de Isabel II está orientada a incrementar la distribución y la rentabilidad económica y, por lo tanto, a aumentar permanentemente las reservas disponibles, una política que poco tiene que ver con los intereses generales de los madrileños.
La tendencia de los últimos años, desde 1992, indica un cambio en los hábitos de consumo de agua de los madrileños y la evidencia de que existe un amplio margen para el ahorro, que hay que estimular con nuevas medidas dirigidas a fomentar un uso más eficiente del agua, un recurso limitado cuya explotación ya alcanza niveles críticos para los ecosistemas fluviales. Tal y como reconoce el Canal de Isabel II, desde hace ocho años disminuye el volumen de agua derivado de captaciones y embalses, no hay una tendencia clara al aumento de la demanda de agua. La previsión de construir 600.000 nuevas viviendas en Madrid es irreal y especulativa, ningún estudio riguroso avala una corriente migratoria de tal magnitud ni un cambio drástico del actual crecimiento vegetativo.
Antes de construir nuevos pantanos la Administración debería hacer serios esfuerzos por reducir y optimizar el consumo. La ribera del Jarama se encuentra atestada de plantas de bombeo que suministran grandes cantidades para el riego de cada vez mayores extensiones de cultivos de maíz, riego que se realiza “a manta”, convirtiendo los campos en auténticas piscinas. Tan sólo en el Parque Regional del Sureste se localizan 122 lagunas que evaporan grandes cantidades de agua todos los años. Este tipo de factores y otros como el modelo de crecimiento urbano (basado en viviendas unifamiliares), la destrucción del bosque de ribera o la pérdida en las canalizaciones, contribuyen a la pérdida o el despilfarro de un recurso del que somos deficitarios. Es inconcebible que en esta crítica situación la Administración Regional se permita incluso la concesión de licencias a campos de golf como ya ha sucedido en El Negralejo (Rivas).
Los grupos e instituciones firmantes le manifestamos nuestro más rotundo desacuerdo con las alegaciones presentadas por los responsables del Canal de Isabel II y le emplazamos a un cambio en la política de esta empresa gestora que introduzca criterios de sostenibilidad en la administración de un recurso estratégico y la garantía de que los cursos fluviales de nuestra Región se recuperen de su actual estado de abandono y degradación.
Comarca del Jarama, 14 diciembre de 2000