La Asociación Ecologista del Jarama “El Soto” denuncia en el presente comunicado de prensa el triste momento que atraviesa el madrileño río Jarama y su entorno, El Parque Regional del Sureste: La consejería de medio ambiente se lava las manos en el vertido reiterado de lodos procedentes de las graveras. Tras múltiples denuncias contra la gravera ALEADUEÑA Y PEÑALVER, de San Fernando de Henares, la Administración Regional justifica los vertidos al río Jarama.

 

COMUNICADO DE PRENSA del 16 de noviembre de 2000

 

El pasado 3 de noviembre, el Servicio de Disciplina Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente ha decidido archivar el expediente abierto por vertidos de lodo al río Jarama que en abril de 1997 efectuó la empresa ALEADUEÑA Y PEÑALVER de San Fernando de Henares. La Comunidad de Madrid reconoce que los vertidos denunciados por la Asociación Ecologista del Jarama “El Soto” se produjeron pero descarta intervenir contra la empresa alegando que tuvieron un carácter accidental.

 

Con posterioridad a 1997 se produjeron numerosos vertidos similares, todos ellos durante las primeras horas de los días festivos. Nuevos acontecimientos que dieron lugar a reiteradas denuncias (21 de junio, y 17 de octubre de 2000, entre otras) sobre las cuales la Comunidad de Madrid ha decidido igualmente inhibirse por las mismas razones.

 

La gravera de ALEADUEÑA Y PEÑALVER se encuentra situada dentro del espacio supuestamente protegido del Parque Regional del Sureste, junto al puente del FFCC. de San Fernando de Henares, y ocupa parte de la ribera del Jarama, una “Zona de Reserva Natural” en la que está prohibido este tipo de instalaciones (art. 28.3.g de la Ley 6/94, de 28 de junio), a pesar de lo cual ésta y otras instalaciones son toleradas por la Comunidad de Madrid. La planta de ALEADUEÑA Y PEÑALVER ha sido igualmente denunciada por los altos niveles de ruido que afectan a los vecinos del cercano Barrio de la Estación (Coslada).

 

Nuevo fenómeno minero: “los fines de semana causan un crítico debilitamiento en las balsas de decantación”

 

Las plantas de clasificación de áridos generan una gran cantidad de lodos. Una vez lavados los áridos, estos lodos se vierten, en ocasiones, directamente al río o a balsas de decantación previa donde se depositan por gravedad. Su deficiente mantenimiento o la apertura intencionada o “accidental” acaban trasladando grandes cantidades de estos lodos al cauce del río.

 

En el caso de ALEADUEÑA Y PEÑALVER los vertidos siempre se producen desde el mismo punto y en las mismas fechas y horas: primeras horas de los días festivos, especialmente sábados. De hacer caso a la torpe excusa aducida por la CAM (que los vertidos reiterados de lodos, en fines de semana, son accidentales) habría que considerar como cierta la crítica influencia de estas fechas en la consistencia de las paredes de las balsas que retienen los lodos. Un fenómeno que habría que incorporar a los nuevos planes de estudios de las escuelas de ingeniería.

 

La Comunidad de Madrid es una de las principales amenazas que soporta el río Jarama

 

Lo único serio de este absurdo acontecimiento es la constatación, una vez más, de la impunidad y tolerancia que ampara a los agresores del río. La Comunidad de Madrid se niega a intervenir contra las actividades que dañan este entorno natural a pesar de las numerosas pruebas y evidencias que facilitamos los grupos de defensa ambiental.

 

Renuncia a exigir de las empresas el mantenimiento adecuado de las balsas que retienen los lodos y ampara el vertido reiterado de grandes cantidades de estos residuos que dañan e impiden la recuperación del río. La Consejería de Medio Ambiente se ha convertido en el mejor aliado de actividades sin escrúpulos inhibiéndose de ejercer sus competencias en cerca de treinta denuncias presentadas desde hace seis años.

 

Las diversas denuncias por los acontecimientos de vertidos desde las instalaciones de ALEADUEÑA Y PEÑALVER siguen su tramitación ante otras administraciones (SEPRONA, Confederación Hidrográfica, Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid) que mantienen abiertas diligencias aún sin concluir.

 

En la fotografía se puede comprobar el enturbiamiento del río en el punto de vertido. Los lodos “colorean” el río Jarama a lo largo de varios kilómetros colmatando las oquedades del fondo del cauce (efecto piscina) impidiendo la fijación de plantas e invertebrados.

 

Fin del comunicado.